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Un total de 160 investigadores de 13 nacionalidades distintas han mostrado su interés en participar en la XIX Edición del Coloquio de Historia Canario Americana que se celebrará, en la Casa de Colón de Las Palmas de Gran Canaria, entre los días 18 y 22 de octubre. Según señaló la directora del centro museístico gestionado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria, la mayoría de los estudiosos que han presentado sus ponencias para formar parte de este foro de debate internacional son “Fundamentalmente canarios y de las universidades de Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna, pero muchos otros investigadores de relevantes universidades españolas y europeas, y americanas”.
En este sentido, Elena Acosta avanzó que viajarán hasta Gran Canaria personalidades de la talla de Joseph Pérez (Universidad de Burdeos), Manuel Chust Calero (Universidad Jaime I, Valencia), Tomás Straka (Universidad Católica Andrés Bello, Caracas), Cezar Teixeira Honorato (Universidade do Estado do Rio de Janeiro), Hernán A. Silva (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, Universidad Nacional del Sur, Bahía Blanca, Argentina), y otros importantes estudiosos de las Universidades Nacional Autónoma de México, Veracruzana, La Habana, Central de Venezuela, Pedagógica y Tecnológica de Colombia, de la República Uruguay, Federal do Espírito Santo, Venecia.
La próxima edición del coloquio, que girará en torno al bicentenario de las declaraciones de independencia de las repúblicas iberoamericanas, contará con participantes de España (con presencia de estudiosos de Canarias, Castilla y León, Madrid, Andalucía, País Vasco y Valencia), Cuba, México, Argentina, Venezuela, Colombia, Brasil, Uruguay, Italia, Portugal, Reino Unido, Holanda y Francia.
Esta nueva cita con la historia de América y su relación con Canarias prestará especial atención al pasado y presente de las ciudades atlánticas y su importancia como foco de las ideas que dieron lugar al proceso de emancipación que cumple ahora 200 años y a los propios procesos de independencia. Estos temas monográficos se abordarán desde las disciplinas habituales que se dan cita en el Coloquio grancanario, teniendo cabida estudios históricos, políticos, geográficos, arqueológicos o culturales, entre otros. Como viene siendo habitual, la décimo novena convocatoria del foro organizado por la Casa de Colón servirá para presentar el tomo de actas de la edición anterior que, en este caso, se editan en formato digital.
El bicentenario de la independencia iberoamericana marcará muchos de los actos culturales que se desarrollarán en los próximos meses en ambas orillas del Atlántico, una conmemoración que pese a su significado servirá para “poner en valor lo que americanos y españoles comparten”, resalta Felipe González Márquez, embajador Extraordinario y Plenipotenciario para la Conmemoración de los Bicentenarios de la Independencia de las Repúblicas Iberoamericanas.
Los ciudadanos o estudiantes que deseen asistir a la XIX edición del Coloquio de Historia en calidad de oyentes, podrán formular su inscripción entre el 11 y el 15 de octubre próximo en la Casa de Colón. La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria otorgará 3 créditos de libre configuración y 1 crédito de Doctorado por el Departamento de Ciencias Históricas.
La Casa de Colón propone un verano diferente para pequeños artistas a través del taller ‘Y tú que pintas en la Casa de Colón’, organizado por el Departamento de Educación y Acción Cultural (DEAC) del centro gestionado por la Consejería de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria. Este programa de actividades de verano, para niños y niñas entre 5 y 12 años, hará un viaje diferente por la colección pictórica de la institución museística descubriendo los secretos que se esconden tras los lienzos que se atesoran en las salas de la planta alta de la casona histórica. Para tal propósito, explica Jennifer Godoy, responsable del DEAC de la Casa de Colón, se “invita a los menores a conocer en profundidad por medio de la observación directa, de la apreciación, su interpretación y posterior reinterpretación” el legado pictórico depositado en el museo. Estos talleres se ofertan en cuatro turnos. Los días 3 y 17 de agosto se iniciarán las actividades para los menores de 5 a 8 años, mientras que los días 10 y 24 del mismo mes, son los chicos y chicas de 9 a 12 años los que iniciarán este “trabajo de investigación y experimentación” en torno a una de las colecciones plásticas más importantes de Canarias. Todos los talleres se imparten de 11.00 a 13.00 horas y la inscripción puede formalizarse a través del teléfono 928 312 373. La matrícula es gratuita aunque las plazas son limitadas.
Este taller se iniciará con ‘InvestigARTE’, una actividad que propone a los menores ver las pequeñas pistas que nos ofrecen las obras de arte para conocer la personalidad, contexto histórico o los pequeños secretos que guardan los cuadros. En esta actividad se incitará a los participantes a analizar en profundidad los cuadros dándoles pequeñas pistas que centrarán su atención. La segunda fase de este recorrido por la colección será convertir a los pequeños y pequeñas en artistas capaces de plasmar en el lienzo sus propias ideas a partir de la colección, para, por último, invitarles a montar su propia exposición y a invitar a sus padres a compartir los conocimientos adquiridos.
Estos talleres artísticos se complementan con un completo programa en el que se intercalarán juegos y una visita muy particular al museo que tiene el objetivo de “familiarizar a los niños y niñas con los centros culturales” e incitar un modelo de ocio inteligente que propicie el ‘consumo de cultura’. “El objetivo principal”, señala Godoy, “es desarrollar y potenciar la capacidad artística y creativa de los menores”, propiciando para ello “actitudes participativas, dinámicas, solidarias, comunicativas y de trabajo en equipo”. A través de los juegos, destaca, se pretende inculcar en los niños y niñas que el museo y el enorme patrimonio cultural que atesora la isla de Gran Canaria es divertido.
La colección de pintura de la Casa de Colón se forma a partir de las adquisiciones del Cabildo de Gran Canaria, las obras procedentes de la Junta Delegada de Incautación y Salvamento (1941) y los depósitos del Museo del Prado (1940). El recorrido propuesto en las salas ordena las colecciones conforme a un criterio cronológico y temático, que abarca del siglo XVI a inicios del siglo XX, y nos conduce de las pinturas sacras a las mitológicas y alegóricas, pasando por el retrato y el costumbrismo. Los participantes en el taller tendrán la oportunidad de explorar todas ellas detenidamente.
Con la proyección el 22 de julio de la película Ciudad de Dios (Cidade de Deus), del director Fernando Meirelles tiene lugar la sexta entrega cinematográfica en el actual Ciclo de Cine Iberoamericano iniciado el pasado mes de febrero por la Casa de Colón y la Asociación de Cine Vértigo bajo el nombre Colón Cínema. El pase tendrá lugar a las 20.30 horas, como en los anteriores filmes y la entrada es gratuita.
Basado en hechos reales, este largometraje, sexto de los filmes exhibidos durante el ciclo, narra la vida de varias personas que habitan en la peligrosa favela de Rio de Janeiro llamada Cidade de Deus (Ciudad de Dios), entre los años sesenta y ochenta; tiempo del crecimiento del crimen organizado en los suburbios, sumidos en la ley de la miseria, el tráfico de drogas y la violencia.
Uno de ellos, Buscapé, se convierte en el hilo conductor de una historia que avanza y retrocede a ritmo vertiginoso, contando la vida de aquellos niños que como él jugaban en las calles de la favela y de cómo sus destinos tomaron direcciones tan dispares. La selección de esta película brasileña por la Asociación de Cine Vértigo, deja claro su deseo de proyectar un cine de verdadero reflejo de la realidad en Iberoamérica. Las cinco películas emitidas desde febrero, enlazan con este mismo propósito.
El relato transcurre en tres momentos diferenciados:
FINALES DE LOS 60: “Buscapé” tiene 11 años y es sólo un niño más en Cidade de Deus, un suburbio de Río de Janeiro. Tímido y delicado, observa a los niños duros de su barrio, sus robos, sus peleas, sus enfrentamientos diarios con la policía. Ya sabe lo que quiere ser si consigue sobrevivir: fotógrafo. “Dadinho”, un niño de su misma edad, se traslada al barrio. Sueña con ser el criminal más peligroso de Río de Janeiro y empieza su aprendizaje haciendo recados para los delincuentes locales. Admira a “Cabeleira” y su pandilla, que se dedica a atracar los camiones del gas y hacen otros pequeños robos armados. “Cabeleira” da a “Dadinho” la oportunidad de cometer su primer asesinato. El primero de muchos.
LOS AÑOS 70: “Buscapé” sigue estudiando, trabaja de vez en cuando, y camina por la estrecha frontera que separa el crimen de la vida “honesta”. Dadinho ya tiene una pequeña pandilla y grandes ambiciones. Cuando descubre que el tráfico de cocaína es muchísimo más rentable que el robo se pone a reorganizar su negocio, que pronto florece.
PRINCIPIOS DE LOS 80: Tras unos intentos de robo fallidos, “Buscapé” finalmente consigue una cámara y así hace realidad el sueño de su infancia. “Dadinho” también ha hecho realidad su sueño: a los 18 años es conocido como “Zé Pequeno”, el narcotraficante más temido y respetado de Río. Su palabra es ley en Cidade de Deus. Rodeado por sus amigos de la infancia y protegido por un ejército de niños de entre 9 y 14 años, nadie le disputa el poder. Hasta que aparece “Manu Galinha”. Un cobrador de autobús que fue testigo de la violación de su novia, decide vengarse matando a “Zé Pequeno”. Empieza a correr la noticia y casi de la noche a la mañana un grupo de niños con la misma idea forma un ejército armado. Estalla la guerra en Cidade de Deus. (Fuente: FILMAFFINITY).
Colón Cínema
Este filme se exhibe en el contexto del esfuerzo que la Casa de Colón y la Asociación de Cine Vértigo están realizando para desarrollar un programa de difusión y promoción de las cinematografías de América Latina, mediante la exhibición -en un marco estrictamente cultural- de una diversidad de obras cinematográficas de todos los géneros.
Colón Cínema propone un recorrido atrevido por el cine hecho a ambos lados del Atlántico, reivindicando la mirada personal de autores de ambas orillas. En ese recorrido pretendemos contar con la complicidad del público a la hora de recuperar la figura de cineastas de capital importancia en el devenir del cine iberoamericano. Es una ventana abierta a la actualidad y a la historia, al riesgo incomprendido y al clasicismo incuestionable, pero sobre todo, al buen cine.
Varios textos inéditos del escritor Francisco Guerra (Gran Canaria, 1909-Madrid, 1961), conocido popularmente como Pancho Guerra, así como parte de su obra ya conocida, han sido reunidos en el primero de los volúmenes de la colección Francisco Guerra Navarro. Obras Completas, cuya primera entrega será presentada el día 30 de junio, a las 20.30 horas, en la Casa de Colón. El acto de presentación de este primer tomo titulado Pancho Guerra. Memorias de Pepe Monagas, que acaba de editar el Departamento de Ediciones del Cabildo grancanario, reúne una serie de artículos que contextualizan la producción y el estilo literario de un autor indispensable e imprescindible de la cultura de las islas, que cultivó la novela, el teatro y el periodismo judicial.
En este primer tomo de más de 300 páginas que ya fue presentado recientemente en la Casa de Canarias en Madrid, colaboran Yolanda Arencibia, directora de la citada colección, los escritores María Dolores de la Fé y Marcial Morera, así como Franck González, editor del volumen que se presenta. En el acto que se desarrollará en el museo americanista dependiente de la red de museos insulares del Cabildo, participarán la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo grancanario, Luz Caballero; Miguel Guerra, presidente de la Fundación Canaria Pancho Guerra; Franck González y Yolanda Arencibia, para quien esta colección se propone sacar a la luz el total de la obra del mencionado escritor, tanto la ya editada pero hoy muy difícil de encontrar, como la nueva que desempolvará sucesivamente la Fundación Pancho Guerra. La colección se completará con la próxima edición de otros tres tomos que recogen el léxico canario compilado por el autor, su obra dramática y sus textos periodísticos.
Para muchos estudiosos con Pancho Guerra la proyección popular de la literatura y de la representación escénica del costumbrismo isleño se generalizó, traspasando el marco cronológico de la vida del escritor nacido en San Bartolomé de Tirajana. Esta nueva colección que pone en marcha ahora el Cabildo grancanario, a juicio de su presidente, José Miguel Pérez, contribuye a una mayor y mejor difusión del genio de un escritor a las nuevas generaciones de lectores que podrán seguir descubriéndolo a la vez que autodescubrirse “desde el tesoro de reflexión que guardan sus páginas de tan atractiva escritura literaria”. Para Pérez, el autor y creador del imborrable Pepe Monagas, modeló de una manera penetrante y magistral el curso de la vida isleña. “Supo leer como pocos en los entresijos del ser insular y trasladarlo luego a la escritura con tal habilidad y precisión que ni la imágenes más nítidas podrían proporcionarnos un mural tan certero de las vivencias y el alma de quienes nos precedieron”.
El primer tomo de la colección Francisco Guerra Navarro. Obras Completas que será con posterioridad presentada en la isla de Gran Canaria, incluye un texto de Pancho Guerra titulado Picaresca canaria, fechado en Madrid en 1958, tres años del fallecimiento del escritor canario. También una carta que Carmen Laforet escribió al autor contestando a su petición de que le diera a esta obra un poco de su buena sombra (fechada en 1957) y las memorias de Pepe Monagas, escritas entre 1955 y 1956. La colección editará en el futuro textos hasta entonces desconocidos del autor, como su comedia en tres actos Clara Eugenia, La Política –de la que sólo se han conservado los actos tercero y cuarto-, El camino de los Príncipes. Un cuento infantil para teatro con espectáculo de ballet y comentarios musicales, de 1940 con música de Christen Jorgensen y que se presentó en el Teatro Pérez Galdós. También guiones cinematográficos como Romance en la isla o radiofónicos como Islas Canarias o Flor de Romance y Canciones, estrenados en RNE en Madrid. Otros manuscritos inéditos son Contribución al léxico de Gran canaria y Tres lunas rojas, a los que pueden sumarse textos periodísticos escritor por Guerra entre 1952 y 1961 y localizados en la Biblioteca Nacional.
Este volumen señala que Pepe Monagas, “hablando, actuando y gesticulando, logró apuntalar para la posteridad un universo de categorías de lo que pudiera ser lo grancanario; y en clave de humor, es decir, manteniendo una distancia aparente que consigue disimular como anecdótico lo sustancial y restarle sombras al cuadro”.
En la colección editada por el Cabildo grancanario, se define a Francisco Guerra como “un hombre sensible a todas las facetas del arte: un gran conocedor de los genuinamente canario e interpretador sabio de sus claves; un genio despierto, observador de aguda perspicacia para detectar la filosofía de las pequeñas cosas en el envés de las apariencias”.
Para la escritora María Dolores de la Fé, las memorias de Guerra pueden ser consideradas como “una espléndida enciclopedia de la honda belleza de nuestra geografía” o como “una novela de novelas de la canariedad, del grancanarismo”. Para Marcial Morera, incluso entre los humoristas de las islas ha hecho escuela, con discípulos tan aventajados como Manolo Vieira, Juan Luis Calero o el dúo Piedra Pómez. Morera sostiene que Guerra “no ha dejado huella apreciable en la literatura canaria” posiblemente debido a su consideración de escritor costumbrista y marginal.
El diccionario Tesoro Léxico Canario-Americano, cuyos autores son los catedráticos de filología canarios Cristóbal Corrales Zumbado y Dolores Corbella Díaz, será presentado el miércoles, día 16 de junio, a las 20.30 horas, en la Casa de Colón, en Las Palmas de Gran Canaria. El copioso volumen que acaba de ser editado por el Cabildo grancanario a través del mencionado centro americanista, supone el compendio de intensos años de trabajo de ambos estudiosos, orientados al estudio de los léxicos empleados en Canarias y América, para, a través de ellos, fijar la huella de las relaciones experimentadas entre ambas orillas tras cinco siglos de historia compartida. Al día siguiente, 17 de junio, a las 20.00 horas, el diccionario será presentado también en la sede del Museo de Historia y Antropología de Tenerife, en La Laguna.
La propuesta de búsqueda de las identidades, similitudes y relaciones en el español de ambas orillas, que supone un avance fundamental en este área de investigación, mereció en 2008 el Premio Especial del jurado de la convocatoria que anualmente impulsa el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Casa de Colón, sobre proyectos de investigación acerca de las relaciones entre Canarias y América, y que tiene como finalidad fomentar entre autores españoles, portugueses e iberoamericanos, la investigación entre ambas orillas a través de estudios monográficos que aborden materias como el Arte, Ciencias, Historia y Literatura.
En la presentación de esta edición intervendrá, además de los propios autores, la consejera de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural de la mencionada Corporación insular, Luz Caballero, y el catedrático de Filología Española de la Universidad de Zaragoza, Juan Antonio Frago, miembro de la Academia Española de la Lengua y uno de los mayores especialistas en el estudio del español en América y autor del prólogo de la obra.
El diccionario Tesoro Léxico Canario-Americano contiene 2.326 entradas o términos léxicos, consta de 1.200 páginas, pesa más de 3 kilogramos y se venderá en las librerías al precio de 35 euros. La denominación de tesoro que se aplica a este volumen, proviene de la propia metodología de trabajo empleada por Corrales (catedrático de Filología), y Corbella (catedrática de Filología Románica) para su realización, consistente en cotejar cómo está registrado cada uno de los miles de términos léxicos estudiados en cada uno de los diccionarios existentes en Hispanoamérica. De esta forma, la edición que se presenta se convierte en un diccionario de diccionarios.
“Ha sido en el repertorio de los diccionarios donde hemos tratado de analizar cómo ha sido el flujo migratorio de las palabras, indagando su origen y su evolución, para llegar a conclusiones globales y valorar en conjunto toda la información obtenida”, señala Corrales, quien añade que el trabajo ha sido planteado“ no como una obra sincrónica, sino comparativa”.
Los autores del Tesoro Léxico Canario-Americano, que para desarrollar las referencias americanas se apoyaron en el amplísimo corpus recopilado por Meter Boyd-Bowman, desde el siglo XVI al XX, han formulado su estudio sistemáticamente de modo cronológico, “para ir encontrando las identidades o similitudes léxicas a uno y otro lado del Atlántico, de modo que se ha podio establecer así, con bastante precisión, la relación de las palabras que tienen o han tenido, a lo largo de la historia, un uso común en Canarias y América”, explica la catedrática Dolores Corbella.
En cuanto a su aplicación, ambos autores coinciden en que nos encontramos ante un repertorio documentado y explicado que ha de tener un valor primordial para los lingüistas, pero también para otros interesados en la interrelación canario-americana, porque a fin de cuentas, la historia de las palabras forma parte de la historia general de ambas comunidades y sirve para comprender mejor lo que ha sido durante siglos el intercambio de personas de un lugar a otro, incidiendo especialmente en el lenguaje de aquellos países en los que se puede advertir una huella intensa de la emigración isleña, como Cuba, Venezuela, Puerto Rico, Uruguay, República Americana, México o Argentina.
El trabajo ni se interesa por el empleo o uso de la palabra en la actualidad, pues lo que pretende primordialmente no es otra cosa que indagar en si tal o cual término, desde la conquista y colonización de América hasta hoy, aparece aquí en las islas, en la documentación examinada, y si al mismo tiempo ha sido recogido en diccionarios de los distintos países hispanoamericanos.
Como se recoge en el capítulo de presentación de la obra, cada entrada o acepción del diccionario, tras recoger el significado del lema y localizar su empleo americano, precisa luego determinar en qué países americanos coincide con el español canario, como resumen de los que a renglón seguido se expone en dos apartados, uno correspondiente a la “Documentación canaria” y otro a la “Documentación americana”, en los que a manera de comentario se analiza el registro lexicográfico en cada una de las modalidades. Esta especial disposición de los datos permite la consulta del diccionario en dos niveles distintos: uno inmediato, para aquellos lectores que sólo deseen conocer los términos coincidentes y su distribución o extensión; y un segundo nivel de mayor alcance, que ofrece los resultados de la investigación y el comentario específico sobre el tipo de relación canario-americana que se deduce de la comparación.
Por su parte, Frago, en su prólogo ha querido destacar las numerosas veces que aparece el término isleños (canarios) en los textos de la América colonial, y la aportación de los mismos a través de sus peculiaridades lingüísticas, hasta concluir que “hay aspectos del español americano que serían inexplicables sin el factor canario, tanto fonéticamente como en términos de sus coincidencias gramaticales”.
• No hay que examinar el patrimonio lingüístico en términos de pérdidas, sino de adaptación a las circunstancias.
• Las telenovelas americanas se basan en estudios sobre el léxico que debe ser empleado para llegar a la mayor audiencia posible.
• Que algunos jovencitos canarios empleen “vosotros” y no “ustedes” es apasionante para un lingüista
Hace dos años los investigadores canarios Dolores Corbella y Cristóbal Corrales iniciaron un estudio profundo de la huella dejada por los canarios en América a través de su léxico, y de cómo muchos de estos giros retornaron luego a las Islas, modificados, para instalarse en el habla cotidiano en el Archipiélago. Para ello, ambos autores retrocedieron en el tiempo hasta revisar desde su origen cada uno de estos vocablos. Llevan más de veinte años trabajando este tipo de datos. El compendio final de su trabajo, tras cotejar todos los diccionarios de Hispanoamérica, se presenta el día 16 de junio, a las 20.00 horas, en la Casa de Colón. Ambos nos ofrecen aquí, de forma conjunta, un avance de sus resultados.
Su propuesta de investigación fue premiada en diciembre de 2008 en el contexto de la convocatoria del Premio de Investigación Canarias-América. Hagamos una primera valoración de lo que han averiguado.
Nos hemos encontrado con un material riquísimo, mucho más de lo que en principio habíamos supuesto. Tanto el español de América como el de Canarias se implantaron en una época coetánea y participan de unos mismos fenómenos que los caracterizan (arcaísmos, andalucismos...); pero, aparte de esto, la simbiosis entre las dos variedades ha sido importante, especialmente con zonas como el Caribe, el Río de la Plata o México. Esa riqueza compartida hubiera sido impensable sin el aporte de la emigración canaria que ha dejado su huella en América desde el siglo XVI hasta los años setenta del siglo XX.
A primera vista podría parecer una tarea tal vez demasiado amplia. ¿Cómo se las han arreglado para obtener toda esta información y procesarla, analizando por ejemplo los términos recogidos en los diferentes diccionarios de una y otra orilla?
Esta es una investigación fundamentalmente lexicográfica, pero hay que tener en cuenta que el lexicógrafo, al analizar la vida de las palabras, no sólo emplea diccionarios (lo que nosotros llamamos técnicamente los recursos meta-lexicográficos), sino que debemos ir hacia atrás en el tiempo, descubriendo en los testimonios puramente lingüísticos de los mismos hablantes y en las fuentes históricas, el empleo de esos términos. Y, en el caso canario, indicamos el uso actual, vigente o no, de esas voces. Las fuentes son, por tanto, múltiples, porque la investigación misma así lo demanda y porque hoy en día es posible disponer de nuevos recursos como las bases de datos o todo el material que ofrece la red. En más de una ocasión hemos conseguido completar algo más la historia de las palabras gracias a estos datos; en otras no, porque aunque aparentemente la red ofrezca múltiples registros, la información válida en ciertas ocasiones es mínima o nula. En cuanto a la información americana, hemos podido disponer de una bibliografía amplísima, a veces muy difícil de localizar. Para los datos canarios, llevamos más de veinte años trabajando y las bases de datos que tenemos elaboradas crecen día a día, tanto con registros lexicográficos como con informaciones sobre la frecuencia de uso o la vigencia de cada una de las palabras.
¿Qué calificativos le parece que empleemos para denominar esta investigación? ¿Etiquetas como las de arduo, trabajoso, árido... servirían a este propósito?
Detrás de toda investigación seria y rigurosa hay un proceso importante de reflexión y de maduración, unos años de trabajo intenso y continuado. Desde luego, visto desde fuera, puede parecer un trabajo arduo y, a veces, hasta árido. Pero, ni mucho menos, la labor del investigador es apasionante. Como lexicógrafos, cada nuevo proyecto que hemos planteado en los últimos años ha significado un avance importante en nuestro quehacer, un nuevo reto para conocer más profundamente nuevos aspectos del patrimonio lingüístico canario. De todas formas, el resultado del proyecto es la síntesis final de lo analizado, tanto a nivel teórico como a nivel práctico. En el tipo de investigación que realizamos no podemos perder de vista nunca el patrimonio general del idioma y los particularismos léxicos de cada una de las modalidades,pues podríamos caer en el error de considerar como propias o singulares voces que son habituales en otras regiones. Además, la lexicografía exige una técnica que hay que conocer y saber llevarla a la práctica. Tenemos un referente muy importante, a nivel teórico, en la lexicografía francesa y, por supuesto, también en los modelos planteados por los maestros de la lexicografía española. En suma, tras este resultado hay muchas horas, muchísimas, de reflexión y de análisis no sólo de lo nuestro sino también de lo que se está haciendo fuera de aquí sobre aspectos que incumben al léxico y la manera de plantear y llevar a cabo diccionarios.
En ese flujo migratorio de palabras al que ustedes hacen mención, ¿qué ejemplos podemos ofrecer, siempre en la relación Canarias-América, de palabras en una y en otra dirección?
Nuestra investigación abarca el análisis de más de dos mil ejemplos de voces compartidas y, aunque no siempre está claro el camino seguido, el análisis en detalle de cada una de las palabras en muchas ocasiones nos ha permitido dilucidar su historia y la senda recorrida. Resulta fácil plantear la dirección de los prehispanismos canarios, como gofio y tabaiba, por ejemplo. Gofio se encuentra en Argentina, Bolivia, Cuba, Ecuador, Puerto Rico, la República Dominicana, Uruguay y Venezuela; la voz pasó a América, con toda seguridad desde muy pronto, y allí ha seguido manteniendo el mismo sentido canario, aunque en algunos países ha adquirido significados nuevos y propios. El escritor cubano Guillermo Cabrera Infante, de ascendencia canaria (y que se calificaba a sí mismo como «gofiómano»), tituló uno de los capítulos de su libro La Habana para un infante difunto como «Confesiones de un comedor de gofio cubano», y dedicó el artículo «Del gofio al golfo» (publicado en las Jornadas de estudios Canarias-América) a este singular elemento de la cocina canario-cubana. Tabaiba, por su parte, se emplea en Cuba y la República Dominicana, aunque no designa una euforbiácea, como en Canarias, sino un árbol de costa de unos diez metros de altura, tronco recto de corteza gris y algo rugosa y de madera estimable por su flexibilidad y resistencia. También es evidente la dirección de los indoamericanismos, algunos de ellos presentes en Canarias desde época muy temprana: papa o maní podrían ser dos de los ejemplos más característicos y siempre citados. El quechuísmo papa se introdujo en Canarias, al menos, desde principios del siglo XVIII (Viera y Clavijo decía que es «uno de los más bellos presentes que el Nuevo Mundo ha hecho al antiguo»). El antillanismo maní es más frecuente en Canarias que su sinónimo el aztequismo cacahuete, y se puede documentar perfectamente en el Archipiélago desde la segunda mitad del Siglo de las Luces. Son todos estos ejemplos conocidos, pero la investigación nos ha deparado nuevos hallazgos, como la presencia en América de voces canarias como malpaís o del portuguesismo magua que, a través de los emigrantes canarios, llegó a Cuba, Puerto Rico, la República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Habrá ejemplos de algunos términos capaces de haberse mantenido incólumes en la historia, sin variar su relación significante-significado; y también de otros que, por el contrario, hayan cambiado totalmente desde su acepción original, hasta un uso diferenciado con el paso del tiempo.
Los hay, claro. Enlazando con las voces anteriores, la palabra comegofio ha pasado a significar un «don nadie, hombre sin valía, poco conocido, de escaso poder e influencia». Es un compuesto formado en América, concretamente en Cuba. El primer lexicógrafo cubano, Esteban Pichardo, advertía que a los «isleños» los llamaban también «come gofio». De simple sinónimo de «canario» el comegofio cubano en la actualidad hace referencia a una «Persona que dice o hace algo inconveniente, inoportuno o inadmisible». En otros términos lo que se produce es un cambio de referente, como con la voz drago o como sucede con los numerosos ictiónimos que se llevaron a América y allí pasaron a denominar otros peces de aspecto o coloración similar. Así sucede con nuestra singular vieja, voz que hemos tomado del portugués veja, y que también se emplea en andaluz, y que ha tenido un uso continuado en América en zonas como Argentina, Chile, Colombia, Costa Rica, Cuba, México, Paraguay, Puerto Rico, la República Dominicana, Uruguay y Venezuela.
Si la historia de las palabras forma parte de la historia general de ambas comunidades (canaria y americana), y su estudio nos ayuda a comprender mejor el intercambio de personas que tuvo lugar durante siglos entre ambas; cabría preguntarse entonces si a medida que la investigación han ido avanzando, ustedes han conseguido visualizar cada vez mejor los perfiles de sus formas diferenciadas de pensamiento y de comportamiento, en uno y en otro territorio. En este sentido, ¿tenemos suficientes datos para componer la figura del canario en esa época, a través de sus vocablos y de las expresiones?
La historia de las palabras es un puzle que poco a poco vamos recomponiendo. Los testimonios de los que disponemos son, en la mayoría de las ocasiones, aislados, pero dan pistas para ir conociendo cómo era ese emigrante, lo que supuso su incorporación al Nuevo Mundo, lo que trabajó para la constitución de los países americanos y lo que, cuando retornó, pudo traer. Hemos señalado ya en alguna entrevista que en la mayoría de las ocasiones el emigrante, cuando conseguía volver a las Islas, traía consigo simplemente una maleta cargada de términos que había asimilado en su aventura americana y que aquí usó ya como propios, incorporándolos a su acervo lingüístico. Aparte de la imagen que podamos tener del «isleño» que venía con su «haiga», la vida tuvo que haber sido durísima para algunos, de ahí el arraigo de voces como la antes señalada magua, de términos relacionados con su trabajo (muchos se dedicaron a la agricultura y a la ganadería) y con sus aficiones (como las peleas de gallo).
¿Qué idea general debemos llevarnos a casa, al menos por el momento, tras el análisis efectuado al léxico en los territorios canario (insular) y americano? Y en cuanto a la perdurabilidad de los resultados, ¿deberán someterse a revisión en unos años, o con ellos debería darse ya por cerrada esta investigación?
Hace unos años un investigador americano se preguntaba si son americanismos todos los americanismos. Ahora, con los datos que manejamos, podemos afirmar rotundamente que no, que una parte relativamente importante de las voces tradicionalmente marcadas como americanas debe su implantación en el Nuevo continente al aporte de la emigración isleña. En cuanto a la segunda cuestión, la lengua es algo vivo, que se adapta a los nuevos tiempos; la influencia americana nos llega ahora por otros canales, principalmente por los medios de comunicación. En los años ochenta y noventa, con la difusión de las telenovelas colombianas y mexicanas en versión original, se hicieron estudios para ver qué léxico deberían usar los actores para que fueran entendidos por la mayor audiencia posible. Quizá la dirección va por ahí, los medios de comunicación de masas lo que harán será restar diferencias y particularismos, pero esto no tiene que parecer o plantearse en términos necesariamente negativos...
El fenómeno de la inmigración podría estar acarreando un trasvase notable de palabras, llegadas a Canarias desde varios países, a través de sus colectivos humanos más representativos ¿Existe constancia de tal trasvase? De ser así, ¿es objeto de estudio? Y en cualquier caso, ¿debería hablarse de enriquecimiento del léxico en Canarias o, por el contrario, de empobrecimiento del mismo?
En todo fenómeno de contacto, hay cambio, interferencia y adaptación. Eso lo podemos ver retrospectivamente en lo que significó el aporte inglés en Las Palmas o en el Puerto de la Cruz a finales del siglo XIX. Estos contactos llevaron consigo la adopción de una docena de palabras a lo sumo, sumando a ellas las que entraron directamente de lo que A. Martí llamaba el espichinglis de los muelles. Sí que se ha estudiado este contacto, tenemos investigaciones realmente ejemplares. En cuanto al aporte de las últimas corrientes migratorias, tanto las sudamericanas como las procedentes de la Costa africana, la perspectiva temporal todavía no es suficientemente amplia para analizar hasta qué punto estos nuevos contactos están afectando o pueden afectar a la lengua, principalmente porque lo que hay que analizar no es la generación de los emigrantes sino el habla de las nuevas generaciones de los hijos de emigrantes nacidos aquí.
En líneas generales, ¿puede decirse que en Canarias usamos más vocablos, o menos, que años atrás? ¿Valdría aquí el aserto de que no sólo importa la cantidad, sino también la calidad de los vocablos? ¿Y cuál es la tendencia actual, interviene en ello el proceso mundial de globalización?
El lexicógrafo lo que realiza es un registro acumulativo de voces, intentando marcarlas adecuadamente para que el que consulta el diccionario sepa su nivel de uso. El tener un léxico pasivo más o menos rico y actualizarlo depende del nivel cultural del hablante. Se está trabajando bastante en esto, sobre todo en el proyecto de «Disponibilidad léxica» que parte de las investigaciones realizadas en diversos grados de escolarización. También se puede comprobar en las respuestas dadas por los hablantes en las encuestas realizadas en otro proyecto panhispánico importante, el de la «Norma culta de las principales ciudades hispánicas». La riqueza léxica no es mayor ni menor en una comunidad de hablantes frente a otra; lo que sí es diferente es la actualización de ese léxico, porque ahí intervienen múltiples factores socioculturales.
Nuestro patrimonio lingüístico no se va perdiendo sino que se va adaptando a las nuevas circunstancias. El uso del léxico ganadero y el marinero va quedando restringido a las generaciones mayores, simplemente porque la sociedad ha cambiado y los jóvenes han ido buscando nuevas formas de vida. Es evidente que estamos ante una época de grandes cambios y, además, de unos cambios que se producirán de manera muy rápida, que los jóvenes, por su ritmo de vida, asimilarán de una forma natural. Se están dando usos de «vosotros» en lugar del tradicional «ustedes»; observamos que los locutores regionales articulan la -s donde normalmente se ha empleado una aspiración, y eso está llegando a las nuevas generaciones. El uso -y abuso- de los mensajes de móvil, con la economía de caracteres gráficos que conlleva, también va a producir cambios. Es un proceso apasionante para el lingüista.
¿Cree que existe una relación sana entre los centros docentes (escuela/universidad) y las modificaciones practicadas en el habla canaria, especialmente a nivel de léxico?
Si se refiere a si la Universidad está teniendo en cuenta la sociedad y los fenómenos que en ella se están dando, sí que es necesaria y fundamental esa relación, es lo que se llama en nuestro ámbito «transferencia de resultados». Pero tenga en cuenta que los resultados no siempre son tangibles a corto plazo, y que en Humanidades es muy difícil establecer escalas y parámetros que den cuenta o traduzcan a cifras nuestras investigaciones. La cultura nunca podrá medirse, porque forma parte o debe formar parte de nuestra identidad, de nuestro carácter y de nuestra manera de integrarnos en esta sociedad global sin perder la propia idiosincrasia. El gusto por la lectura no se mide, se transmite. Y el buen profesor universitario debe plasmar en sus clases los resultados de sus lecturas y de sus investigaciones con la pasión suficiente para que sus alumnos, muchos de ellos futuros profesores de Educación primaria y secundaria, puedan a su vez pasar a las nuevas generaciones de estudiantes estos valores.
La televisión o internet tienen una gran capacidad de impacto en el habla de las personas. ¿Inciden estos y otros medios en este tipo de modificaciones en el habla?
Claro, por supuesto... El ritmo de cambio ha sido tan acelerado en los últimos veinte años que el ordenador, el correo electrónico o el móvil forman parte de nuestra cotidianidad. Y esta modificación implica, sin duda alguna, cambios profundos en nuestra manera de comunicarnos.
¿Cuál es el estado de salud de la investigación en Canarias, en lo que a su campo de estudio y trabajo se refiere?
Es un campo muy específico, pero la llamada desde hace algunos años como «Escuela de lexicografía de La Laguna» ha tenido un reconocimiento nacional e internacional. Quizá porque hemos planteado nuestra investigación desde modelos teóricos novedosos y, partiendo de un material muy concreto, como es el léxico de la modalidad canaria, hemos sido capaces de exportar esos modelos que hoy están siendo aplicados en otros ámbitos del español. Es esa «transferencia de resultados» a la que hacíamos antes referencia. Pero no sólo en Filología, también en otros ámbitos de análisis más alejados de nuestro campo los resultados de las investigaciones realizadas en Canarias han tenido y siguen teniendo repercusión fuera de aquí. Lo que pasa es que la repercusión en los medios de comunicación suele ser muy pequeña o incluso nula; los investigadores se han solido dedicar a sus proyectos y no a la difusión en ámbitos no profesionales de sus investigaciones, eso toca a los profesionales de los medios de comunicación.
¿Qué valoración hacen del nivel de concienciación de la gente en Canarias, respecto a la calidad de los contenidos e investigaciones desarrolladas en los centros museísticos en las Islas? ¿En qué claves debemos encajar experiencias como por ejemplo la que atraviesa El Museo Canario? ¿Existe riesgo de contagio hacia otras instituciones de este tipo?
Gracias a centros como El Museo Canario y otras instituciones similares la cultura en el Archipiélago ha sobrevivido en épocas muy duras. Lo que atesoran estas instituciones es incalculable y su patrimonio un bien de la sociedad. Sin entrar en disquisiciones que no nos llevarían a nada, lo que habría que hacer es dotar a estos centros de los medios suficientes para que, adaptados a los nuevos tiempos, su patrimonio sea conocido por todos y llegue a todos.
¿Algo que añadir, referido al léxico o al estado actual de su investigación?
Que en estos tiempos que corren, supone todo un mérito para el Cabildo de Gran Canaria tanto por la edición de los resultados de este proyecto, como por lo que significa de apuesta seria por la investigación.
En el marco del Ciclo de Cine Iberoamericano iniciado el pasado mes de febrero impulsado por la Casa de Colón y la Asociación de Cine Vértigo bajo el nombre Colón Cínema, será proyectado el día 17 de junio, a las 20.30 horas, el quinto de los filmes incluidos en dicho programa, titulado La dignidad de los nadies, del director Pino Solanas.
Se trata de un documental argentino-suizo-brasileño de 120 minutos, presentado en 2005, que recoge un conjunto de historias y testimonios conmovedores sobre la resistencia social articulada en Argentina para hacer frente al desempleo y el hambre producidos por el modelo de la globalización padecido a principios de los noventa. Son relatos de solidaridad, pequeñas epopeyas contadas por sus protagonistas, héroes anónimos con propuestas colectivas que vencieron al desamparo, reconstruyendo la esperanza
La dignidad de los nadies se concibió a partir de la catástrofe social que la Argentina vivió a comienzos del siglo XXI, cuyo paisaje arrojaba cifras demoledoras: un 25% de desocupados y un 60% de pobres e indigentes. Argentina era capaz por ese entonces de alimentar a 300 millones de personas, mientras que en su país se morían de hambre o enfermedades curables cien personas al día. Más muertos por año que todos los desaparecidos como consecuencia del terrorismo de Estado ejercido durante los duros años de dictadura.
La tragedia empujó al director Pino Solanas, a hacer memoria contra el olvido. Los más jóvenes preguntaban qué había sucedido y aunque lo había denunciado muchas veces durante los 90, era necesario traer las imágenes de esa historia y colocarlas en su contexto. Así nacieron Memoria del Saqueo (2002/2004), un análisis de las políticas del poder, y La dignidad de los nadies, construida con relatos e historias de algunos protagonistas de la resistencia social. Una epopeya anónima y cotidiana de los traicionados de siempre: clases medias empobrecidas desocupados o piqueteros que salen a cortar rutas. Al recorrer el país y hablar con trabajadores, especialistas, productores, ciudadanos, campesinos e indígenas, fue creciendo la idea de realizar un fresco sobre el país. Una situación similar vivida décadas atrás le llevó a concebir también La Hora de los Hornos y luego Los Hijos de Fierro, dos películas –como las anteriores- también distintas e independientes entre si sobre la Argentina de entonces y sus luchas sociales; pero en su conjunto cuatro largometrajes unidos por el tema de la Argentina: de la devastación y saqueo del modelo neoliberal, a la reconstrucción y las alternativas de un nuevo proyecto capaz de recuperar los derechos conculcados y democratizar la democracia.
Solanas consideró necesario recuperar las imágenes de esa historia y ubicarlas en su contexto, a través de relatos e historias de algunos de los protagonistas de la resistencia social, entre los que figuran trabajadores, especialistas, productores, ciudadanos, campesinos e indígenas, entre otros.
Para Pino Solanas, La dignidad de los nadies no es un solo cine de testimonio, tampoco es ficción. Parte de la realidad pero utiliza procedimientos de otros géneros y al contar hechos e historias de personajes, se acerca a la ficción. “En La dignidad... busqué fusionar géneros, acercar hechos reales al relato narrativo, usar procedimientos del documental con los de la ficción o del cine de ensayo. Su estructura narrativa es como la de un libro abierto con relatos, crónicas e historias, buscando que lo testimonial se fusione con lo poético, el ensayo con los testimonios y los personajes con la vida. La noción de los géneros se ha revertido y los límites entre la ficción y el cine documental, son difíciles de precisar. Un cine de fusión libre ayudado por las ventajas que brindan las nuevas tecnologías -pequeñas cámaras digitales y micrófonos- dando paso a una renovación formal y temática como reacción a la uniformización de los estilos y modalidades narrativas. El predominio del lenguaje televisivo y los modelos hollywoodianos han degradado la mirada y la capacidad creativa de los realizadores. Casi todos los filmes se parecen en su perfección profesional, pero sus temas y conflictos -comparados con la complejidad y riqueza que viven las personas reales- resultan cuentos mil veces contados”.
Ciclo Colón Cinema
Este filme se exhibe en el contexto del esfuerzo que la Casa de Colón y la Asociación de Cine Vértigo están realizando para desarrollar un programa de difusión y promoción de las cinematografías de América Latina, mediante la exhibición -en un marco estrictamente cultural- de una diversidad de obras cinematográficas de todos los géneros.
Colón Cínema propone un recorrido atrevido por el cine hecho a ambos lados del Atlántico, reivindicando la mirada personal de autores de ambas orillas. En ese recorrido pretendemos contar con la complicidad del público a la hora de recuperar la figura de cineastas de capital importancia en el devenir del cine iberoamericano. Será una ventana abierta a la actualidad y a la historia, al riesgo incomprendido y al clasicismo incuestionable, pero sobre todo, al buen cine. Aún resta por exhibirse en el marco de dicho ciclo que tiene lugar en la Casa de Colón la película titulada Ciudad de Dios.
