EXPOSICIÓN

Pedro del Castillo Olivares

Agua, color, paisaje y paz

I Centenario del nacimiento del pintor (1922-1989)

16 diciembre 2022 – 10 febrero 2023 | CICCA. Las Palmas de Gran Canaria
Inauguración: viernes 16 diciembre, 19:00 h.

Tras más de una década desde que tuvo lugar la última exposición dedicada al gran acuarelista grancanario Pedro del Castillo-Olivares Manrique de Lara (Las Palmas de Gran Canaria, 1922-1989), se abre al público esta muestra antológica organizada por el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Casa de Colón y la Fundación La Caja de Canarias (CICCA), con patrocinio de Caixabank, coincidiendo con la celebración del centenario del nacimiento del artista, y que se podrá visitar en la sala de arte del CICCA. Por primera vez se presenta a la ciudadanía una visión global de la trayectoria del creador. 

La exposición, que está comisariada por la historiadora y crítica de arte Laura Teresa García Morales, se compone de unas ochenta piezas, entre las que se podrán ver obras del artista desde su etapa de formación junto a Francisco Bonnín Guerín (Santa Cruz de Tenerife, 1874 - 1963), hasta su última producción, realizada el mismo año de su fallecimiento.

El recorrido está articulado en diversas secciones: ‘La escuela de Bonnín’; ‘Pintar el paisaje como modo de cuidarlo, de reivindicarlo’; ‘Reinterpretar la flora’, ‘El campo, los elementos, lo sublime’, ‘Mundos soñados’ y ‘Sinfonía de color’.

Además, se exhiben objetos que usó como modelo para algún bodegón, sus premios, sus bocetos para la realización de proyectos de gran embergadura para las decoraciones murales en hoteles del sur de Gran Canaria y fotografías personales.

Con esta exposición, en la que ha sido muy importante la colaboración de la familia del pintor por la iniciativa y la cesión de varias obras,  e pretende poner en valor a un destacado pintor que se preocupó de llevar el género a la consideración de un arte mayor. De este modo, impulsó, junto con otros compañeros como Alberto Manrique o Pablo Martín Madera la creación de la Asociación Canaria de Acuarelistas. Este trabajo implica también una labor de redescubrimiento para la sociedad isleña de este singular artista, cuya carrera ha sido estudiada de manera global, por primera vez, para llevar a cabo de este proyecto.

Pedro del Castillo-Olivares Manrique de Lara (Las Palmas de Gran Canaria, 1922-1989) fue un destacadísimo acuarelista grancanario que llevó el género a lo más alto. Empezó pintando en su juventud y de manera casi casual, iniciándose en la pintura en el taller de su tío, Nicolás Massieu y Matos cuando, en realidad, asistía para acompañar a su prima.

Posteriormente marchó a Tenerife, donde permaneció algunos años e inició su formación con el célebre Francisco Bonnín Guerín, quien llegó a ser su gran referente artístico en el ámbito de la acuarela, mientras que Del Castillo terminaría por convertirse en su alumno aventajado.

Estudió hasta cuarto curso de Ingeniería en Madrid. Sin embargo, vio interrumpida su formación, próxima a finalizar, debido a la insostenible situación que se empezó a vivir en su casa, en lo referente a la gestión de las fincas y negocios familiares, tras la muerte de uno de sus hermanos durante la Guerra Civil Española. Debido a la presión familiar y a la llamada del “deber” que sintió, se vio forzado a abandonar sus estudios para regresar a Gran Canaria para ejercer sus responsabilidades.

Desde que se iniciara en la pintura, actividad en la que halló su verdadera vocación, desarrolló sin interrupción su carrera artística con intensidad hasta su muerte. Fue un pintor extraordinariamente prolífico y de espíritu emprendedor. Viajó mucho durante toda su vida y se posicionó prácticamente como el gran embajador del paisaje canario a través de su pintura que pudo exponer en múltiples ocasiones, por la península, en otros países de Europa y Latinoamérica y, por supuesto, en el Archipiélago canario, que recorrió en busca de inspiración.

La acuarela fue el refugio de paz donde el pintor supo indagar en la búsqueda de sí mismo como objetivo último. Amaba la vida en su maravillosa “sencillez”; sabía ver la belleza que albergaban el paisaje abierto, pero también sus detalles en un sentido interpretativo casi mágico: el brillo del sol que realza el color de las flores y las pintorescas casas canarias, el barro húmedo de un sendero de tierra después de una lluvia intensa, la bruma que desvanece los árboles o la diversidad de las flores como espectáculos de la naturaleza, que se presentaban para él como temas de un especial atractivo para ser reinterpretados artística e, incluso, musicalmente.

A pesar de su amor por estas temáticas por las que es más conocido, esta exposición pretende poner de relieve su faceta más íntima y personal, en la que el artista trabajó con ahínco por transgredir la noción de la acuarela en su concepción clásica tradicional.

Comisaria: Laura Teresa García Morales

Organizan: Fundación La Caja de Canarias y Casa de Colón - Cabildo de Gran Canaria
Patrocinio: CaixaBank

Entrada gratuita

Horario:
Lunes a viernes, de 10:00 a 13:30 y de 17:00 a 20:30 horas.