Se inaugura en el Archivo General de Indias (Sevilla) el busto de Morales Padrón encargado por el Cabildo de Gran Canaria al escultor Manolo González

24 mar 2015

El Cabildo de Gran Canaria, a través de la Casa de Colón, gestionada desde el área de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos, que coordina Larry Álvarez, ha financiado el busto del historiador Francisco Morales Padrón realizado para el Archivo General de Indias de Sevilla por el escultor Manolo González, y que se ha inaugurado este martes. Muy vinculado a Gran Canaria y a la Casa de Colón, Morales Padrón fue durante más de treinta años asesor científico y coordinador de los Coloquios de Historia Canario-Americana que edita el centro americanista.

El busto ha quedado instalado en una galería del histórico edificio hispalense donde se hallan esculturas de otros ilustres investigadores de la Historia de América y fue inaugurado con un sencillo acto al que acudieron, entre otros, el coordinador general de Cultura del Cabildo, Larry Álvarez, la directora de la Casa de Colón, Elena Acosta, el cronista oficial de Gran Canaria, Juan José Laforet, y el propio autor de la escultura, Manolo González, quien reconoce que la exigencia de este encargo ha sido "mayor" que la de otros, al ser un retrato de alguien "tan presente en la memoria colectiva". "No bastaba con que se pareciera, tenía que ser" Morales Padrón, afirma González.

"Cuando en mi producción invento un personaje solo yo juzgo si el resultado coincide o no con aquello que imaginé, pero si, como en este caso, nos referimos a alguien en vida o consolidado en la memoria de muchas personas, tienes que acertar, no basta con que se parezca de refilón", explica el escultor de este retrato figurativo de 60 por 40 por 35 centímetros realizado en bronce a partir de múltiples fotografías cedidas por la Casa de Colón.       

Francisco Morales Padrón (Las Palmas de Gran Canaria, 1924-Sevilla, 2010) fue, en palabras de muchos de sus discípulos y compañeros, un hombre hecho a sí mismo. De orígenes humildes, "el hijo del carpintero" como lo definiera el cronista de su localidad natal, Santa Brígida, realizó sus estudios secundarios en el colegio Viera y Clavijo de Las Palmas de Gran Canaria, cuna de otros ilustres personajes grancanarios.

A comienzos de la posguerra española inicia sus estudios universitarios en la Universidad de La Laguna, realizando la especialización en Historia de América en la Universidad de Sevilla.

En esta última desempeña toda su actividad docente. Primero como Ayudante de Clases Prácticas de Historia de América y posteriormente como Profesor adjunto, al obtener el doctorado en 1952. Tras un paréntesis de varios años en los que desarrolla su labor como colaborador científico del C.S.I.C., adscrito a la Escuela de Estudios Hispano-Americanos; retorna a la universidad sevillana al obtener la cátedra de "Historia de los Descubrimientos Geográficos" y desempeñarla de 1958 a 1988. Su docencia y su faceta investigadora al frente de la universidad continúan hasta 2006 como catedrático emérito.

Estos más de cincuenta años dedicados a la Universidad Hispalense se complementan con una amplia actividad rectora. Vicesecretario, primero, y posteriormente  Vicedirector de la Escuela de Estudios Hispano-Americanos. Desde 1965 a 1970 ejerce como Decano de la Facultad de Filosofía y Letras de Sevilla. En esta faceta, promueve la creación de la Asociación de Americanistas Europeos, al organizar en 1969 la primera reunión de dichos investigadores, siendo nombrado presidente de la misma.

Dirigió, además, los Colegios Universitarios Santa María del Buen Aire y Hernando Colón, de Sevilla. Así como el Departamento de Historia de América de la Facultad de Filosofía y Letras de la ya citada universidad.

Fue también fundador y director de la Revista "Historiografía y Bibliografía Americanistas", desde 1954 a 1979, y director de la prestigiosa publicación "Anuario de Estudios Americanos", de 1950 a 1975.

En etapas más recientes dirigió la Real Academia Sevillana de las Buenas Letras (1981-1990) y  la Fundación Focus-Abengoa (1989-2003).

Con casi sesenta libros y centenares de artículos publicados en revistas especializadas y en la prensa, su obra escrita puede agruparse en cuatro grandes bloques: la relacionada con América, la que dirige sus miras a su tierra natal, Canarias; su producción sobre Andalucía, y principalmente Sevilla, su tierra de adopción, y por último, su obra íntima y personal.

Su investigación sobre la Historia de América se plasma en diversos temas que abarcan desde el periodo de colonización y conquista hasta la etapa contemporánea. Entre 1952 y 1955 publica tres obras ya clásicas y fundamentales en la historiografía americana: Jamaica española, traducida en 2003 al inglés, El comercio canario-americano: siglos XVI, XVII y XVII, y Fisonomía de la conquista indiana.  

Dentro de esta extensa producción destacan, además, Teoría y leyes de la conquista (1979) y Atlas histórico cultural de América y  Cristóbal Colón: Almirante de la Mar Océana, ambas de 1988. No debemos dejar de mencionar dos grandes manuales: Historia de América (1962) e Historia del descubrimiento y conquista de América (1963), reeditada en varias ocasiones.

El interés a su tierra, su dedicación científica a Canarias quedó reflejada en obras como el Cedulario de Canarias (1970), Canarias-América (1988), Canarias en los cronistas de Indias (1991), Canarias: crónicas de su conquista (1993), donde realiza un magnífico estudio de dichos documentos históricos y la más reciente, Descubrimiento. Toma de posesión. Conquista: (Canarias: una modesta América) (2009). Y sobre todo, es fundamental su coordinación de las actas de los Coloquios de Historia Canario- Americana, y su dirección de la colección Guagua, publicada por el Cabildo de Gran Canaria.

Su vinculación con Sevilla le ha llevado a realizar una obra que se puede encuadrar desde distintos aspectos, tanto históricos como antropológicos, sociológicos y literiarios. Así destacan títulos como: Sevilla insólita (1972), con varias ediciones, La ciudad del Quinientos (1977), Sevilla y el Río (1980),  Sevilla : La ciudad de los cinco nombres (1987), Viajeras extranjeras en Sevilla en el siglo XIX (2000),  Otra imagen de Sevilla : la visión de los viajeros extranjeros (1500-1850) (2003) y los trabajos colectivos: Los corrales de vecinos de Sevilla : (informe para su estudio) (1974) y Los Archivos parroquiales de Sevilla (1982).

Esta labor investigadora se completa con una producción intimista y variada en la que se mezclan escritos religiosos, autobiográficos y literarios: Soñando caminos (1977), Adviento de adolescencia: (recuerdos de un niño que dejó de serlo) (1993), Cuadernos de Punta Umbría (1995), Cartas a Dácil (1998) y Jesús de Nazaret: realidad y fabulación (2008), son algunos de estos títulos.

Se puede decir que Francisco Morales Padrón fue profeta en su tierra y fuera de ella. Fruto de ello, los numerosos galardones y múltiples condecoraciones recibidas. Al reconocimiento del mundo académico (Doctor Honoris Causa por la Universidad Attila Josef de Szeged, por la Universidad de Génova y por la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria) se une el reconocimiento del Estado español con una de sus más altas distinciones La Encomienda con placa de Alfonso X El Sabio; el del gobierno venezolano concediéndole la Orden de Andrés Bello, y el del gobierno peruano con la Orden al Mérito Civil. En su tierra de origen, Canarias, se le otorgó el Can de Plata del Cabildo de Gran Canaria, el Premio Canarias de Acervo Socio-Histórico por parte del Gobierno Autónomo y fue nombrado Hijo Adoptivo de la Ciudad de Las Palmas de Gran Canaria e Hijo Predilecto de Santa Brígida. Su vinculación con Andalucía se reflejó en el Premio de Humanidades Inb Jatib y la Medalla de Oro de la Universidad Internacional de Andalucía. También la prensa valoró su labor a través del Premio ABC de Sevilla y del Premio Leoncio Rodríguez, concedido por el periódico El Día, de Santa Cruz de Tenerife.

Destacó, además, su labor de conferenciante y profesor invitado a diversas instituciones y universidades, como la Universidad de Florencia, al Universidad de Puerto Rico, el Instituto Pedagógico de Caracas, la Universidad de Varsovia, la City New York University, la Universidad de Arizona o las francesas de Tours y París X.

Especial mención merece su especial vinculación a la Casa de Colón durante más de treinta años, como asesor científico y coordinador de los Coloquios de Historia Canario-Americana.

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