Las ideas masculinas construyeron conceptualmente a la mujer esclava

20 oct 2014

En el marco de la sección de Historia Social (Mujeres e Historia) de la XXI edición del Coloquio e Historia Canario Americana, las profesoras de la Universidad mexicana de Veracruz, Guadalupe Sánchez y Sagrario Cruz, presentarán, el día 21 de octubre, la ponencia titulada ‘Construcción, de-construcción e idealización de las mujeres esclavas en Europa y el Nuevo Mundo', una lección en la que ambas avanzan que "durante la colonización de América, las esclavas se revelaron a la condena impuesta por el hombre blanco al margen y simultáneamente a su condición y a lo que pensaban de ellas".

Y lo hicieron valiéndose de todos los recursos que encontraron a su alcance, desde ganándose el afecto de sus amos a soportando abusos de todo tipo, pasando por la venta de su cuerpo voluntariamente o elaborando pócimas medicinales y amorosas o hasta cometiendo aborto e infanticidio.

"Por desgracia muchas fueron descubiertas, por lo que fue necesario crear leyes y mecanismos para controlarlas", explica Guadalupe Sánchez. "Así, actores de la esfera social y política, entraron sin darse cuenta en una dinámica que giró de muchas formas en torno a las esclavas". Ambas profesoras pretenden con su línea de trabajo "hacer evidentes las ideas masculinas que construyeron conceptualmente a la mujer esclava y cómo esas ideas llegaron a plasmarse en manifestaciones como la pintura, la escultura y la literatura".

En documentos escritos y pinturas de la época Guadalupe Sánchez ha indagado en la forma peculiar en la que es representada la mujer esclava y en cómo es considerada por los distintos estamentos. "Los sacerdotes evidentemente las contemplan como bestias y consideran sus fetos como pecaminosos; los viajeros las veían como seres que se sobreponían a la adversidad, describiendo los detalles más singulares como sus cabellos o sus zapatos… hay pintoras de  1800 a las que les cuesta la carrera su atrevida representación idealizada de esclavas negras enseñando sus pechos descubiertos. Era una ofensa para las corrientes academicistas que una esclava negra pudiera ser representada como figura central de una obra de arte", señala Sánchez. "Hay muchas escenas de mujeres ultrajadas que son representadas como un chimpancé", añade la historiadora, que opina que el machismo que ha imperado en las sucesivas épocas "se gestó en ese tiempo".

La mexicana avanza que la propuesta de la denominada ‘libertad de vientres' anterior a la abolición de la esclavitud significaba que las mujeres, aunque alcanzaran su estatus de libertad, deberían seguir pariendo para sus amos. En los asientos de negros, unas especies de granjas, se seleccionaban a los hombres sementales para dejar preñadas a las esclavas negras, lo que permitió a muchos hacendados abandonar la práctica de la compra de esclavos rentabilizando el papel de la mujer. Muchos amos entregaban por cada hijo varón parido un objeto de plata. Al reunir la cantidad de veinte los devolvían con el propósito de obtener su libertad, aunque su vientre siguiera pariendo para el amo", sostiene la historiadora. "A las mujeres las empeñaban, las entregaban en garantía, les sustraían a sus hijos nada más nacer, las heredaban… no eran consideradas seres humanos. La esclavitud era un negocio que estaba avalado por la Corona".

"Aún queda mucho por analizar y estudiar sobre la situación de la mujer en el marco de la esclavitud, sobre todo en países como el mío en donde las comunidades de descendientes afro están marginadas e ignoradas.

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La historiadora mexicana Guadalupe Sánchez