MÁS DE 54.000 PERSONAS PARTICIPARON EL PASADO AÑO EN ACTIVIDADES DE LOS MUSEOS DEL CABILDO DE GRAN CANARIA

18 mar 2010

Más de 54.000 personas participaron durante el pasado 2009 en las actividades preparadas por los Departamentos Educativos y de Acción Cultural (DEAC) de la red de museos insulares del Cabildo de Gran Canaria. Estas actividades se desarrollaron en la Casa de Colón, el Museo y Parque Arqueológico Cueva Pintada, la Casa-Museo Antonio Padrón, la Casa Museo Tomás Morales y en su homónima dedicada a la figura y obra de los hermanos León y Castillo. Una cifra que sufrirá un importante incremento con la reapertura de la Casa Museo Pérez Galdós en la capital grancanaria, cerrada desde hace unos meses por las obras de mejora que se acometen en la casa natal del genial escritor grancanario. Este número de participantes en las actividades complementarias diseñadas por los DEAC de los museos pone de manifiesto un cambio en el modelo de usuario de este tipo de instalaciones culturales, que ha pasado de meros visitantes pasivos a activos participantes en un programa de actividades que tiene en cuenta la edad y las diferentes características formativas de los públicos asistentes.

En este sentido, el abanico social de participantes en las actividades propuestas por los DEAC para los centros museísticos se ha incrementado logrando captar usuarios muy heterogéneos, entre los que se incluyen, estudiantes de todos los niveles, personas privadas de libertad, centros de mayores, militares de los tres ejércitos en el ámbito de su formación cultural, miembros de un gran número de asociaciones de todo tipo, o  discapacitados físicos y psíquicos.

Aunque la gran mayoría de los participantes en las actividades programadas provienen de Gran Canaria, el ámbito de interés sobrepasa al de la propia isla, contando ya en la programación de los museos con una serie de fechas reservadas para grupos venidos de otras islas y de la Península. Estos grupos procedentes del exterior son especialmente colegios que suelen desplazar a una treintena de escolares en cada viaje.

Composición de los DEAC y tipología de actividades

El personal del DEAC de un museo es variable. Suele componerse de un director-supervisor, un animador socio-cultural y/o un técnico medio cuyo perfil responde al de un profesor, psicólogo o pedagogo. Juntos consensuan sus programas didácticos de trabajo a corto, medio y largo plazo, ajustada a los contenidos de su museo y al objetivo de generar el mayor grado posible de participación. A su vez, a cada tipo de público objetivo (escolares, invidentes, etc) se le reserva una actividad diferente, en función de parámetros como su edad, actividad, o nivel educativo.

Así, por ejemplo, miles de escolares participan en la Casa de Colón de juegos como  La Brújula, alusivo a las actividades del almirante; en tanto simultáneamente la Casa-Museo Tomás Morales prepara sus actividades para el Día de La Poesía, los talleres de La Vida Secreta de los Libros: Autores a la Carta o con los exdrogadictos de la Fortaleza de Ansite; la Casa-Museo Antonio Padrón ofrece un taller de iniciación a la pintura expresionista para mujeres y sobrevuela los rituales de las santiguadoras a través de la propuesta Padrón y la Magia; o bien la Cueva Pintada organiza la visita de los miembros de APROSU o de una asociación de vecinos.

A veces, las acciones tienen también su correlato exterior. Por ejemplo, la Casa-Museo León y Castillo tiene en marcha la actividad Literatura en Juego, para que los niños aprendan a valorar la literatura mientras juegan; y a la vez ofrece las maletas didácticas Dos biografías, dos Ciudades (sobre la influencia de los hermanos León y Castillo en los cambios producidos en Las Palmas de Gran Canaria), organiza recorridos histórico-artísticos y rutas literarias, o derivado de su participación en la Ruta de Unamuno se apresta a organizar la visita desarrollada por una treintena de niños procedentes de la Península.

Reconocimiento internacional a los DEAC de Gran Canaria 

La necesidad de cambiar el modelo de visitas a estos centros arranca de los años sesenta y setenta entre los grandes museos nacionales, deseosos de atraerse a públicos como el infantil, juvenil y de sectores de población habitualmente ajenos a esta oferta cultural. La conveniencia de educar a los visitantes calará por fin en la década de los ochenta entre los especialistas, cuyos gabinetes pedagógicos darán paso posteriormente a las actuales unidades educativas y culturales denominadas DEAC.

La Casa de Colón fue pionero en España en vivir este proceso, que se iniciaría con talleres como los de Cartografía o Rosas en el Mar. A partir de esta experiencia, el Cabildo de Gran Canaria la haría extensiva a sus otras instalaciones.

Esa prontitud y el dinamismo que les caracterizó desde el principio, trascendió por todo el territorio nacional, logrando repetidas veces el reconocimiento de diferentes estancias artísticas y educativas. El de la Fundación Nacional de Museos de Escritores (ACAMFE), aconsejando la aplicación de esa línea de trabajo a todos los centros del país, es un buen ejemplo. Y aún mayor, por su dimensión, el reconocimiento recibido al respecto por parte del Consejo Internacional de Museos (ICOM), órgano consultivo de la UNESCO.


 

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