LA CASA DE COLÓN ENTREGA ESTE JUEVES EL PREMIO DE INVESTIGACIÓN CANARIAS-AMÉRICA A DOS TRABAJOS SOBRE EL CONQUISTADOR PEDRO FERNÁNDEZ DE LUGO Y LA PERVIVENCIA DE LA CULTURA CANARIA EN ZONAS RURALES DE CUBA

08 feb 2012

La Casa de Colón celebra este jueves, día 9 de febrero, a las 20.30 horas, el acto de entrega del Premio Especial de Investigación Canarias-América 2011, que ha sido otorgado exaequo a dos trabajos: La aventura de Pedro de Lugo, segundo adelantado de Canarias, del historiador canario Mariano Gambín, y Candelaria: estudio de un barrio de ascendencia canaria, de los investigadores cubanos José Abreu y Enrique Doimeadios. El citado galardón lo concede anualmente el Cabildo de Gran Canaria, a través de la Casa de Colón, con el objetivo de impulsar proyectos de investigación histórica sobre las relaciones entre Canarias y América.

En el acto intervendrán Larry Álvarez, consejero de Cultura y Patrimonio Histórico y Cultural del Cabildo de Gran Canaria, Santiago de Luxán, catedrático de Historia Económica de la ULPGC, y Mariano Gambín, conocido abogado e historiador canario, que pronunciará además una conferencia sobre el primero de los trabajos galardonados, en el que aborda la figura del conquistador Pedro Fernández de Lugo.   

Ambos trabajos fueron designados por un jurado integrado por los historiadores y profesores de universidad Antonio Bethencourt Massieu, Santiago de Luxán y Alberto Anaya, ganadores de la edición de 2008, a la que se presentaron ocho proyectos.

LA FIGURA DE PEDRO FERNÁNDEZ DE LUGO
El historiador, escritor y abogado Mariano Gambín se detiene en su proyecto de investigación en la figura del conquistador, corsario y gobernador de Canarias y América, Pedro Fernández de Lugo, segundo Adelantado de las Islas. A juicio de Gambín, la figura del mencionado gobernador ha quedado eclipsada en la historiografía canaria e indiana por la de su padre, Alonso Fernández de Lugo, conquistador y gobernador de La Palma y Tenerife, cuya longevidad obligó a su hijo primogénito a mantener un papel relativamente secundario en la repoblación de estas dos islas.

Pedro Fernández de Lugo promovió y protagonizó varias expediciones marítimas contra naves berberiscas y francesas enemigas a la Corona de Castilla. Tras la muerte de su padre, se embarcó como gobernador y capitán general en la aventura de la jornada del río Magdalena, en la provincia colombiana de Santa Marta, expedición clave en la conquista de la actual Colombia, donde finalmente falleció.

Gambín estudia además la faceta de líder político y dirigente social de Lugo en los territorios de su jurisdicción, desde los años 70 setenta del siglo XV hasta 1536, años finales del reinado de Enrique IV, la época de los Reyes Católicos y las primeras décadas de Carlos I. Para el historiador tinerfeño “uno de los momentos históricos más relevantes de la Humanidad, porque se produce el tránsito de la denominada Baja Edad Media a la Edad Moderna, el momento del triunfo del modo de pensar renacentista con su nueva concepción humanística de la personalidad del hombre”.

Gambín define a Pedro Fernández de Lugo como “un pionero del salto castellano a ultramar, protagonista de las dos primeras fases históricas de la inmensa labor que los españoles realizaron, primero en Canarias, y luego en América, gesta con más luces que sombras y que no siempre se ha ponderado como merece”, señala el historiador.

LA CULTURA CANARIA EN CUBA
Por su parte, los historiadores de la ciudad cubana de Holguín, José Abreu Cardet y Enrique Doimeadios Cuenca, que han excusado su ausencia en el acto del jueves, abordan en su estudio la mentalidad colectiva de la población canaria que llegó a las pequeñas comunidades rurales de Cuba en el siglo XIX y las tres primeras décadas del XX, continuando la investigación hasta la primera y segunda generación. Si bien en este último caso, los historiadores no se encuentran con canarios propiamente, sino más bien con cubanos, se trata de descendientes “con una mentalidad colectiva muy similar a la de sus padres y madres, con costumbres trasmitidas desde temprana edad, que crearon matices diferentes del resto de habitantes de la Isla caribeña que, en algunos casos, han llegado a la segunda y tercera generación”.

Según ambos investigadores, en el oriente cubano los canarios se perdieron en general en la cultura criolla, mientras que aquellos que se asentaron en zonas rurales sí pudieron transmitir con mayor intensidad diferentes rasgos de la cultura isleña, que de hecho aún siguen vigentes. En el trabajo galardonado se toma como referencia el barrio cubano de Candelaria como instrumento metodológico de análisis de la presencia canaria en Cuba hasta nuestros días.

En este barrio de Candelaria, indica el trabajo, “vivieron gran cantidad de canarios durante más de un siglo, conformando una forma de pensar y actuar bastante peculiar en los sucesores. Cada nueva generación recibió de sus padres y abuelos, pero también del medio saturado de tradiciones traídas desde las Islas, una forma de ver la vida que, en muchos aspectos, difiere de otros barrios campesinos donde el poblamiento tiene una raíz criolla o por lo menos el canario está más lejano”. Estas pequeñas comunidades rurales con una presencia importante de canarios “va mucho más allá de los asuntos folclóricos y dejan una huella en todos los sentidos de lo cotidiano”, señala el estudio.

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