ALEJANDRO KRAWIETZ “GRAN CANARIA ES UN LUGAR PRIVILEGIADO PARA MOSTRAR MIRADASDOC”

24 ene 2011

El festival MiradasDoc ha logrado convertirse en todo un referente del cine documental en España por la calidad y variedad de los trabajos que exhibe, el éxito de público en las salas, su repercusión mediática... ¿Cuáles son los factores más destacados que han contribuido a la consolidación de este certamen en nuestro país?

Personalmente me gusta pensar que esto se ha conseguido porque en cada uno de los procesos que, puestos en convergencia, construyen MiradasDoc, el equipo que hace el festival procura poner el máximo cuidado y esmero. Desde el modo en que pensamos y repensamos el festival cada año hasta la manera en que se distribuye la convocatoria, desde el diseño de los catálogos y otros materiales hasta la calidad de las proyecciones, desde los menús de los invitados hasta la forma en que tratamos de determinar los intereses del público. Deseamos un festival de cine que se preocupe por el cine, por las películas, por los cineastas, por la ciudadanía.

No nos entretenemos en alharacas: tratamos de ir justo a lo importante: muy buenas películas en la selección, buen ambiente de proyección y mucho intercambio entre público y protagonistas. Es algo que va en consonancia con el género documental, siempre modesto pero riguroso, siempre pegado a la realidad, pero en una búsqueda permanente de renovación de los lenguajes de los que se vale para expresarse, siempre preciso, siempre rotundo. No creo que se pueda hacer un mal festival a partir de un material así, tan variado y tan enriquecedor. Nosotros procuramos, además, que todo lo que va alrededor responda a esa demanda de calidad, para tratar de ofrecer siempre lo mejor. Además, trabajamos preferentemente con el cine documental de los países del tercer mundo o en vías de desarrollo. Un cine hecho siempre con esfuerzo y con deseo de verdad: alguien ha salido a la calle con una cámara para contar aquello que es capaz de ver. Hemos encontrado un gran filón en ese cine tradicionalmente desatendido por los medios de comunicación y por las parrillas de las televisiones generalistas. En las pantallas de MiradasDoc vemos, no diré el mundo tal cual es –pues no existe un mundo tal cual, sino muchos—pero sí, cuando menos, un mundo sin la intermediación directa de los discursos dominantes. No hay prejuicio, y sí oportunidad de juzgar. No hay eslogan, sino un enunciado abierto. El mundo en su complejidad y su maravilla. Tanto en la pantalla como en la sala hay ciudadanos que se encuentran, que se presentan y que comparten su modo de ver las cosas. Creo que ésa ha sido la clave. Eso al menos nos gusta pensar.

Por otra parte, otro de los aciertos, y de los más importantes, es que el festival se realiza en un lugar como Guía de Isora, relativamente pequeño en número de habitantes, pero muy bien dotado de las infraestructuras necesarias para celebrar allí un evento como éste. El espacio, alrededor del auditorio, el centro cultural y la casa de la juventud se convierte, de modo integral, en un lugar de trabajo, de diálogo y de intercambio. Creo que ese ambiente que se respira, de verdadero encuentro, está atrayendo cada vez más público.

La actividad de difusión y promoción que realiza el festival ha llevado a MiradasDoc a Berlín o Brasil. En el caso de Canarias, la exhibición en la Casa de Colón de varias de las películas premiadas en la última edición ha sido una iniciativa muy bien acogida por el público en la isla de Gran Canaria. ¿Es la primera vez que sale fuera de Tenerife a otra isla del Archipiélago canario?

Sí. Es la primera vez, lo que no quiere decir que no lo hubiéramos intentado antes. Lo cierto es que la propuesta de la Asociación Vértigo, alguno de cuyos miembros colabora en el festival desde hace años, y la Casa de Colón, que es una institución de referencia en Canarias, nos pareció idónea para dar a conocer estos trabajos y nuestro trabajo en Gran Canaria. Tenemos mucho interés en que el festival, pero sobre todo el tipo de cine que ofrece, pueda llegar a muchos lugares. A Berlín hace ya tres años que comenzamos a ir y siempre ha sido un éxito. Cada vez que MiradasDoc ha tenido oportunidad de mostrarse fuera de las Islas ha exigido siempre dedicar una jornada al documental canario. Y tanto en Brasil –en la ciudad de Recife— como en Santa Cruz de la Sierra en Bolivia, en Madrid o en Berlín, esa jornada dedicada al documental de las Islas ha llamado mucho la atención. Fuera de Canarias se conoce sobre todo la imagen estereotipada del destino turístico, y los documentales que proponemos ofrecen una imagen de las Islas que, siendo complementaria de aquélla, ofrece una mirada más compleja y profunda del Archipiélago.

Dentro de las Islas, evidentemente Gran Canaria, que tiene un grandísimo festival de cine, es un lugar de privilegio para mostrar lo mejor de MiradasDoc. Es un enorme placer, porque siempre hemos pensado este festival de cine documental como un festival de Canarias y para Canarias, y moverlo, a través de su palmarés es moverlo con lo mejor de lo que hemos sido capaces cada año.

La industria audiovisual experimenta un proceso de transformación a medida que va creciendo el uso de Internet en todo el mundo. Junto a ello, el empleo de cámaras de fotos digitales con vídeo incorporado se extiende entre profesionales y aficionados. ¿Hacia dónde se dirige este sector en un futuro próximo?

Creo que nadie lo sabe a día de hoy. Las transformaciones han sido enormes, y no sólo por internet, o por la democratización de los medios de producción audiovisual, que de un lado abaratan los costes, y de otro ha abierto brechas a formatos que ahora son aceptables en el espacio audiovisual precisamente porque existen –teléfonos móviles que graban, cámaras domésticas han sido motivo de investigación en sí mismos en los últimos años--, sino también por la llegada de la televisión digital (e internet como espacio de distribución) y el crecimiento exponencial del territorio que los contenidos deben cubrir. Ante este nuevo territorio las incógnitas que se plantean son muchísimas, y hay mucha gente dispuesta a ofrecer diagnósticos, a indicar tendencias y a buscar panaceas. De momento se ha producido una bajada de calidad de la programación televisiva, una bajada en la calidad de la producción para el audiovisual, que es natural en un periodo de cambios tan profundos, pero que no representa necesariamente una solución a los problemas. En MiradasDoc, antes que abundar en la diagnosis, hemos querido arriesgar con una apuesta por un cine de calidad, de actualidad, de propuesta, y no necesariamente caro. Esa es la clave para que televisiones de todo el mundo vengan, año tras año, a comprar en MiradasDoc Market, uno de los pocos mercados de cine documental que hay en España, y uno de los que más atención internacional concita. Yo deseo creer, como pensaba Alfredo Kraus, en la dignidad de aprender bien el oficio como mejor vehículo para encauzar cualquier tipo de genialidad. El cine es, sobre todo, trabajo, trabajo y trabajo. En tiempos en que abunda el todo vale yo deseo pensar que un festival y un mercado como MiradasDoc viene a decir que no, que no todo vale. Y que la tendencia en el sector debe ser una apuesta radical por la calidad y el saber hacer. 

¿Qué oportunidades podrían tener los residentes en las Islas que actualmente quieren producir y difundir sus obras audiovisuales? ¿Hay en Canarias una ‘cantera’ de documentalistas?

En cuanto a lo primero, las dificultades que encuentra actualmente el mundo audiovisual para definirse a sí mismo es ya un síntoma de que el régimen de oportunidades para producir y difundir obras es muy variopinto. De hecho, quizá el único rasgo común a todas las opciones es que siempre, desde ese lado de la barrera, todo parece insuficiente. Fuera de esa insuficiencia, hay en el audiovisual proyectos que se tienen por culturales y proyectos que se tienen por comerciales, proyectos industriales y proyectos publicitarios, y muchas veces no es sencillo trazar fronteras claras entre unos y otros. Y sin embargo, de esas diferencias dependen muchas veces los sentidos que deben tomar las búsquedas de financiación y el desarrollo de los proyectos. Creo que el audiovisual en Canarias lleva adelante en estos momentos intensos procesos de construcción, y se han dado pasos muy interesantes para conformar un futuro desarrollo del sector. Exenciones fiscales, posibilidades de inversión, asesoramiento, asociacionismo, comienzan a dar algunos frutos. Pero continúa, en muchos casos, faltando no una presencia –porque se va— pero sí una preparación específica para acudir y participar en los mercados exclusivamente profesionales con proyectos que puedan competir.

Por eso en MiradasDoc abrimos hace ya dos ediciones un espacio en nuestro mercado para el audiovisual canario con formación, conferencias, charlas y agenda de encuentros con compradores y commisioning editors. No es nada fácil reunir un panel de televisiones compradoras como el que se da cita en Guía de Isora. Es verdad que vienen a ver un catálogo que reúne lo mejor del documental latinoamericano, asiático y africano de cada año, y que un catálogo así es difícil de perseguir de otro modo: les ponemos en un destino conocido, bien comunicado y agradable lo que de otro modo tendrían que tratar de hallar acudiendo directamente a las fuentes, de manera artesana, porque se trata, muchas veces, de países que no tienen una institución oficial a través de la cual acceder a su cinematografía. Pero no es menos cierto que una vez aquí, han atendido a la producción audiovisual canaria, y la han comprado cuando les ha parecido interesante. El sector ha estado, porque no podía ser de otro modo, muy relacionado con los esquemas de cine por subvención, que tiene sentido cuando se trata de propuesta culturales, pero no cuando lo que se busca es una producción comercial (y ambas son legítimas y necesarias).

Además, hay que tener en cuenta otras dificultades muy importantes. En otras regiones españolas, como Galicia, Andalucía o el País Vasco, el sector audiovisual ha avanzado más rápidamente y en muchos casos de manera ejemplar por el empuje que han dado a ese desarrollo las televisiones autonómicas. En Canarias, en cambio, la Televisión Autonómica, y es algo que se repite de foro en foro, se ha desentendido completamente del desarrollo audiovisual de la región. No les interesa. Pero además, tampoco ha cumplido con la tarea encomendada a partir de su carácter de servicio público, a la hora de construir un archivo audiovisual de Canarias. Prácticamente ninguna serie documental, ningún proyecto válido para la construcción de un espacio cultural. Se ha construido una televisión de galas y fútbol, que son elementos que según parece constituyen el interés general. Bien valdría que contemplaran el ejemplo de otros territorios y reflexionaran acerca del papel que cumplen sus televisiones a la hora de hallar y fomentar el talento de su gente.

En cuanto a lo segundo, la respuesta es sí. Hay una buena escuela, que conviene seguir fomentando. Canarias es una región que necesita decirse a sí misma. Aquel dictum de la vanguardia según el cual “Canarias se ignora, e ignora que se ignora” sigue en muchos aspectos vigente. Y es sabido que una de las definiciones más conocidas y afortunadas del género documental es la de Patricio Guzmán –que por cierto apadrinó la primera edición de MiradasDoc--, que hablaba de nuestro género como el “álbum de fotos familiar de una comunidad” (cito de memoria). Canarias es una región que vive del turismo, y por lo tanto de la imagen que es capaz de mostrar hacia el exterior. Al contrario de lo que suele pensarse, al ciudadano europeo no le basta ya con más apriorismos de sol y playa. Recibe con agrado un discurso más complejo, y quiere saber más sobre el lugar que cree conocer a través de la publicidad. En Berlín, ante documentales como Rosario Miranda o Asina, el público se maravillaba. Querían saber más. Y la imagen de Canarias había cambiado después de la proyección, para mejor. Por suerte, cada año llegan muy buenos documentales canarios a los procesos de selección del festival, cada vez más. Y me gusta pensar que algo de responsabilidad hemos tenido al ofrecer, también a los directores canarios, un festival como MiradasDoc, que no sólo permite ver una gran selección de cine documental, sino que también les ofrece un mercado, talleres, encuentros con directores de otros territorios e incluso un público formado, competente y apto para exigir.

¿Cuáles son los elementos diferenciadores de MiradasDoc respecto a otras muestras de cine documental que se celebran en el resto de España o en el ámbito internacional?

MiradasDoc se planteó desde el comienzo con la idea de ofrecer, cada año, un panorama sobre el suceder social del planeta, sobre la “salud social” de todos los continentes, a partir de una herramienta apta para ofrecer ese tipo de miradas: el documental. Queríamos una atención preferente a lo que llamamos en un principio, y erróneamente, como se apresuraron a decirnos desde muy distintos territorios, países “del sur”. África, Asia, Latinoamérica debían guardar un protagonismo muy especial. Pero más aún, deseábamos que fueran cineastas de esos territorios los que se contaran a sí mismos, los que nos ofrecieran su mirada, su “versión” de los hechos. Hay un contraste enorme (y terrible en muchos sentidos) entre el Irán que aparece en los medios de comunicación y el que se deja ver por MiradasDoc. África sólo se hace visible al mundo a través de golpes de estado, hambrunas, miseria o enfermedad. Es paradójico que la forma del mundo que ha gozado de una capacidad mayor para captación de memoria, y que posee más herramientas para contarse, sea también aquella en la que el discurso mayoritario es más monótono y unívoco. Creo que el gran mérito, y la diferencia, de un festival como MiradasDoc es que no va al lugar de referencia para contar su historia, su suceder, desde una forma occidental: lo que hacemos es ceder la cámara, la mirada, el ojo, al protagonista. Y entonces, con el discurso intermediario anulado, aparece otro modo de mirar, otro modo de sentir, otro modo de interpretar y otro modo de incorporarse al variado discurso del hoy. Creo que esto es lo que ha sabido apreciar el público que participa en MiradasDoc, por encima de cualquier otra circunstancia, y lo que fomenta el éxito del proyecto.

¿Qué lugar ocupa MiradasDoc en el panorama audiovisual internacional y a qué aspiran desde la Dirección de esta muestra a medio o largo plazo?

No creo que esto corresponda a nosotros decirlo, entre otras cosas porque aquí decir es decidir. Con este tipo de eventos, estructurar una competición y su resultado implica faltar a las reglas de una competición que para serlo debe tener precisamente reglas. No hay indicadores que nos permitan establecer una clasificación. Ahora bien, recibimos una media de 1000 películas cada año para el concurso desde más de 100 países, cerca de 200 proyectos para el pitching  del mercado, las películas seleccionadas suelen tener una vida larga en festivales posteriores, y tanto crítica como compradores valoran muy positivamente nuestra selección. Instituciones nacionales subvencionan a sus directores para acudir al festival a presentar sus películas y participar en el mercado. Televisiones de todo el mundo acreditan a sus compradores para que busquen programación en nuestro catálogo de mercado. En fin, creo que esto nos afirma en que estamos en el buen camino. 

A nosotros nos gustaría, y creo que estamos en condiciones de lograrlo si las instituciones regionales e insulares hacen un esfuerzo un poco mayor  --porque la institución local que organiza el festival, el ayuntamiento de Guía de Isora, ofrece una cobertura ejemplar, y lo mismo cabe decir de instituciones nacionales como la AECID, el Ministerio de Cultura o Casa África--, poder dialogar sin complejos con festivales de cine documental como el IDFA de Amsterdan, el Hot Docs de Toronto, el DocLisboa… Cuando comenzamos teníamos muchísimo que aprender, pero ahora, cinco años después, creo que lo que nos separa de ese sueño es una cuestión eminentemente presupuestaria.

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