La Casa de Colón descubre la cinematograía del director nipón Yasujiro Ozu

17 jul 2014

Entre el 21 y el 25 de julio, la Casa de Colón acoge la duodécima edición del ciclo de Cine Japonés que organiza la Asociación de Cine Vértigo y que estará dedicada íntegramente al influyente realizador nipón Jasujiro Ozu (1903-1963). Un total de cinco filmes serán exhibidos en el marco de esta iniciativa, cuya entrada será gratuita hasta completarse el aforo del salón de actos del mencionado centro museístico dependiente del área de Cultura, Patrimonio Histórico y Museos del Cabildo grancanario, que coordina Larry Álvarez.

Los títulos incluidos en el ciclo denominado ‘Yasujiro Ozu: La mirada vacante' son ‘Nací, pero…' (día 21), ‘Primavera tardía' (día 22), ‘Cuentos de Tokyo' (dia 22), ‘Flores de equinoccio' (día 24) y ‘Otoño tardío' (día 25). Todos los pases darán comienzo a las 20.00 horas.

En sus inicios, el ciclo de cine japonés se desarrolló en el CICCA de la capital grancanario, pero el año pasado la Casa de Colón se convirtió en sede de esta iniciativa que descubre al espectador la singular estética de una cinematografía poco convencional y escasamente conocida por la cultura occidental. Si el pasado año el ciclo estuvo dedicado a la filmografía realizada por distintos directores japoneses tras el dramático terremoto y posterior tsunami registrado en el país en 2011, en esta edición sus organizadores han recuperado varios títulos de uno de los directores más reconocidos de Japón, del que se sienten deudores nombres tan relevantes como Jim Jarmusch, Wim Wenders, Claire Denis, Aki Kaurismäki y Hou Hsiao-Hsien.

La película que abre el ciclo fue rodada en 1932 por Ozu. ‘Naci, pero…' narra la historia de un  oficinista que se muda a los suburbios con su mujer y dos hijos, que deben pasar por todos los ritos de iniciación del nuevo vecindario, hasta la aceptación y posterior toma de conciencia de éstos frente a la hipocresía del mundo adulto. ‘Primavera tardía', de 1949, se ocupa del tema de los siempre polémicos matrimonios forzados, en el contexto de una historia de amistad entre dos mujeres. 

‘Cuentos de Tokyo', de 1953, aborda el tema de soledad en la edad anciana, mientras que ‘Flores de equinoccio', de 1958, se articula como un discurso sobre la incapacidad emocional que muchas veces mostramos para resolver nuestros conflictos personales y familiares. Finalmente, ‘Otoño tardío', de 1960, describe las complejas relaciones entre una madre y una hija a través de una lúcida mirada sobre el entorno social que condiciona sus conductas.

Yasujiro Ozu, fallecido en 1963, fue un influyente realizador japonés y está considerado como uno de los mejores y más reconocidos directores del país nipón. En 1927 se estrenó como director con ‘La espada de la penitencia', el único drama de época que figura en su filmografía.

No fue hasta 1935 que empleó el sonido en sus películas. Ozu fue un firme defensor de la cámara estática, planos cortos sin acercamientos súbitos de cámara y las composiciones meticulosas, donde ningún actor domina la escena. Todo su cine, según dio a entender en las entrevistas concedidas, estuvo acompañado por el desprecio a la gramática cinematográfica. Se granjeó la reputación de que hacía películas que sólo otro japonés podía entender, si bien durante los primeros años de su carrera, el realizador vive influenciado por el cine extranjero, particularmente estadounidense.

Una vez terminada la guerra y tras cierto período de estabilidad, el director nipón solo gozó de cinco años para experimentar con el color impulsado por el director de fotografía Kazuo Miyagawa, habitual de Kurosawa, con el que comienza a trabajar en su primer film de esta índole, ‘Flor de Equinoccio'.

La bebida comenzó a pasarle factura. Su guionista habitual, Kogo Noda, decía que solía medir la progresión de sus guiones por las botellas de sake que se habían bebido. Ozu, un soltero empedernido, no resistió el gran golpe que se llevó con el fallecimiento su madre, con la que había vivido desde siempre. Un año después, rodó su película más amarga, ‘Una Tarde de Otoño', claramente influido por su muerte.

Rodó un total de 53 películas, 26 de ellas en sus primeros cinco años como director. Y todas menos tres con los estudios Sochiku. Murió de cáncer en su sexagésimo cumpleaños, cuando se encontraba en el punto culminante de su fama. Fue enterrado en el cementerio de Engaku-ji, templo de la comunidad donde pasó sus últimos años, Kita Kamakura. En su lápida no hay nombre. Solo un ‘kanji': ‘mu' (‘la nada').

Tras su muerte, la fama de Ozu alcanzó cotas aún más altas y su obra ha ejercido gran influencia en directores tanto de Japón como de otros países, tales como Jim Jarmusch, Wim Wenders, Claire Denis, Aki Kaurismäki y Hou Hsiao-Hsien.

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Cartel del filme 'Flores de equinoccio'
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El director nipón Yasujiro Ozu
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Yasujiro Ozu
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Escena del filme 'Cuentos de Tokyo'
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Escena del filme 'Nací pero...'
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Yasujiro Ozu durante el rodaje de 'Otoño tardío'